En mi experiencia, APRENDIZAJE es una palabra que se escribe en letras mayúsculas.
Cualquiera de los canales por los que aprendo me aporta un valor añadido que siento me enriquece. Me encanta aprender y si que denota que el aprendizaje significativo, el aprendizaje que voy a buscar, me aporta un gran valor.
Ha habido varias fases en mi aprendizaje. Actualmente lo que más valoro, es tener espacios, contextos y también tiempo para construir mi espacio personal de aprendizaje y esto, me lo permite mejor un contexto de aprendizaje informal. Reconozco sin embargo, que el aprendizaje formal, para incrementar mis competencias técnicas y habilidades interpersonales entre otras, fue un pilar importante en mis inicios en el mundo laboral.
Gráficamente diría que, mi aprendizaje formal es mi coche. El coche me ayuda a llegar más fácilmente a aquellos maravillosos lugares que quiero conocer, que representarían mi aprendizaje informal. Este último aporta un valor extra, que quiero reivindicar y consolidar.
Una de las palabras con más encanto que conozco es 'serendipia'. Encontrar por casualidad algo que añada aprendizaje en mi mochila, me aporta una enorme satisfacción personal.Este aprendizaje, no planificado,para el que es importante tener un espacio personal, genera en mí un refuerzo positivo y una motivación.
Facilitar espacios, entornos, ambientes, contextos y relaciones en los que las personas puedan buscar, encontrar, descubrir elementos que aporten valor, experiencia y aprendizaje a su desarrollo profesional a su función y a su misión, se ve actualmente como la oportunidad que tenemos las organizaciones para generar en los profesionales responsabilidad, sentido de pertenencia, conducta colaborativa, y compromiso, elementos que aportarán a nuestro capital humano más potencialidades laborales y capacidades que representarán un beneficio claro en las propias organizaciones.
En mi opinión, lo que se hace necesario es cambiar las directrices, no sólo de las estructuras que trabajamos como unidades de formación, hay que trabajar en la organización, para poder hablar de desarrollo y no sólo de formación. Dotando de importancia a este desarrollo.
El desarrollo profesional que tenga el foco de atención sobre las necesidades personales y de la organización y sobre las condiciones laborales favorables. Entre estas necesidades: empleados que pueden compartir sus valores, intereses y conocimientos, que pueden desarrollarse, mediante planes de desarrollo individualizados o consejería profesional individualizada. Necesidades como la formación continua en destrezas técnicas, planes de retornos de matrículas en gastos formativas y / o educativas, evaluación del desempeño, programas de mentores, programas de planeamiento de sucesiones, curación de contenidos, espacios colaborativos con reconocimiento y actualizaciones en todos los aspectos para el mejor conocimiento de la organización.
Un conjunto de elementos, indivisibles, que hagan sentir vivos, aprendices, útiles y necesarios a los empleados en toda su carrera profesional.